DIEZ MÉTODOS PARA RESOLVER UN CONFLICTO

Por Napoleón Hil. Tomado de su libro “La magia de pensar en grande”.

“Los insolentes conmocionan a la ciudad, pero los sabios apaciguan
los ánimos.” Proverbios 29:8

Mantente fresco cuando otros estén furiosos y pierdan la cabeza. Tú
tienes el control sobre tus emociones, no lo pierdas. No se trata de
no demostrar tu molestia, sino de hacerlo mesuradamente, sin después
arrepentirte de una acción cometida en un momento de descontrol.

Recuerda que cada discusión tiene al menos tres puntos de vista: el
tuyo, el del otro y los de terceros, los cuales probablemente están
más cerca de la objetividad. Siendo más versátil y viendo las cosas
desde la perspectiva de los demás, enriquecerás tu propio punto de
vista.

Espera a calmarte antes de hablar. Ten en cuenta que la relación es
más importante que la discusión. Dale más relevancia a las personas
que a las opiniones.

Trata a toda persona con la cual tengas contacto como si fuera un
pariente rico, de quien esperas ser incluido en su testamento. Nunca
te arrepientas de tratar muy bien a la gente. Es el mejor negocio en
todos los sentidos.

Busca el lado positivo y agradable, aún de las situaciones más
complicadas y dolorosas. Es una disciplina que te ayudará a pasar
más fácilmente los momentos difíciles, y a convertir los problemas
en oportunidades.

Establece el hábito de hacer preguntas y sobre todo, de escuchar las
respuestas. Pregunta antes de reaccionar. Algunas veces disparamos
y después preguntamos. También preguntamos, pero escuchamos para
contestar, y no para tratar de entender.

No hagas o digas nada que pueda herir o hacerle daño a otra persona.
Aférrate al proverbio que dice que todo lo que uno haga, se
devolverá. La gente no recuerda tanto lo que tú dices o haces, sino
la intención con la que lo haces.

Sé consciente de la diferencia entre análisis amigable y crítica
destructiva.Observa si el propósito de tus palabras es ayudar,
desahogarte o hacer daño.

Ten presente que si toleras a los demás, ellos también serán
pacientes contigo en los aspectos no muy gratos de tu personalidad.

El verdadero líder sabe reconocer sus errores y aceptar
responsabilidad. No olvides que un conflicto bien manejado fortalece
la relación, y te ayuda a aprender de las diferencias.

REFLEXIÓN – No conmociones, mejor apaciguá.

One Response

  1. Hola Vicky , tati y Pri espero que esten muy bien , gracias por el testimonio que nos dan de llevar la palabra de Dios hasta los confines de la tierra. Dios los bendiga mucho y ojala la proxima vez que vengan a Buenos Aires podamos vernos. , un abrazo gigante and God bless you all, besos Nico

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