Una cosa un tanto “triste” del ministerio del barco es que no tenemos la oportunidad de discipular a la gente que le llevamos la palabra por primera vez. Generalmente estamos solo un par de semanas en cada lugar. Los introducimos al Evangelio y contactamos con la iglesia local. Pero esta vez Dios quiso que tengamos que quedarnos en Kiel, Alemania por un tiempo mas prolongado. Nadie sabe bien cuanto tiempo será, tal vez 6 meses o más.
Esto provoca un cambio a nuestra rutina. Nos da la posibilidad de hacer amistades mas profundas y de ayudar en el crecimiento en la fe de forma más personal.
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